CUIDADO Y EDUCACIÓN A DOMICILIO

El amor y el respeto que siento por el mundo de la infancia es grande y profundo, desde siempre.

Debido precisamente a esta gran estima hacia lo que serán los adultos de mañana, considero fundamentales todas las figuras profesionales que se acercan a los niños, tanto los educadores y profesores en los centros escolares de cualquier grado, cuanto unas figuras a veces poco valoradas: las cuidadoras, o cuidadores, domiciliares, las niñeras de toda la vida.

 

 

Trabajar como niñera ofrece la gran oportunidad de establecer tanto con los niños cuanto con las familias unas relaciones muy cercanas y profundas en lo que es su ambiente más intimo y personal: su hogar. Y entrar en un hogar familiar es entrar en el cobijo privado que protege la vida de sus miembros, para cuidar, en su ausencia, sus elementos más desprotegidos y preciados: los más pequeños de la casa. Es por esto que la figura de la niñera no es, y no puede ser, infravalorada, sino es importante que despierte sentimientos de confianza y seguridad, ya que tiene entre sus manos la mayor riqueza familiar: los niños/as y el hogar.

Dedicarse profesionalmente al cuidado de niños y niñas a domicilio significa seguir formándose, tanto a nivel teórico cuanto practico, y adquirir cuando es posible nuevas herramientas para poderlas ofrecer en los momentos de juego y actividad, de manera que los pequeños puedan ir descubriendo también cosas nuevas respeto a las que tienen. Es asumir la responsabilidad de acompañar, por el tiempo que sea, a las familias en pleno respeto de sus decisiones y elecciones, custodiando su nido y sus pequeños. Es una oportunidad de seguir creciendo como persona, mientras ves crecer a los pequeños que acompañas, que regala auténticos momento de felicidad plena y de estima reciproca.

El cuidado domiciliar profesional ofrece la posibilidad de seguir y acompañar al niño/a de forma personalizada, sin objetivos ni metas prefijadas, sino disfrutando de todo pequeño logro alcanzado e inventando siempre nuevos juegos y actividades que puedan resultar atractivos.  Estando con los niños en sus momentos de ocio y juego libre, es posible observar sin ninguna interferencia los que son sus intereses, sus potencialidades, sus gustos, y seguir sus juegos para ofrecerle todo lo que pueda interesarle y estimularle. Compartir con los niños sus momentos de juego nos acerca a un conocimiento profundo y respetuoso de su verdadera esencia, y nos brinda la posibilidad de meternos a un lado, para poder observar como este se va desarrollando y floreciendo en su crecimiento día tras día, pudiendo ofrecerle a lo largo del camino los incentivos que vemos más indicados, sin forzar ni obligar si no despiertan el interés real del niño/a: el respeto del interés demostrado es fundamental para que los ratos pasados juntos sean realmente enriquecedores y permitan a los niños/as de expresarse libremente y creativamente.

Acompañando el día a día de los pequeños y sus padres en su vida cotidiana, se pueden crear vínculos de confianza que permiten trabajar de una forma muy dulce y sin prisa también cualquier aspecto emocional, relacional o practico que necesite una atención particular. La educadora domiciliar profesional tiene una posición neutral respeto a las situaciones que se pueden ir desarrollando, por ejemplo, en el ámbito escolar y creando algún tipo de conflicto, así que puede suportar y aconsejar de forma más objetiva, siempre teniendo en cuenta el respeto hacia todas las personas involucradas. También, puede ser de apoyo y ayuda en situaciones conflictivas en seno a la familia, ya que sin la necesidad de tomar las partes de nadie, puede cuidar lo más importante: el bienestar y el equilibrio familiar.

 

Si quieres saber más sobre mis disponibilidades horarias o necesitas más informaciones, ¡no dudes en llamarme!

Estaré encantada de informarte y, si lo necesitas, cuidar te tus tesoros ofreciéndote toda mi extensa experiencia y gran pasión.

Martina Damini, 664757022

 

 

 

 

 

Leave a Reply